Kim Dolía. No me pregunten por qué. Solo sé que me dolía mil veces el pecho al recordar las palabras de Alan. Se repetían una y otra vez en mi cabeza. —No tienes que pedir perdón por algo que sientes. No te preocupes si tampoco me importas tanto como crees. ¿Qué me está pasando? Una cosa es besarme con Alan y sentirme atraída físicamente por él y otra muy diferente es que sus palabras ejerzan esa influencia en mí. Aunque no me sentía preparada para volver a verlo cara a cara, entré al baño y me di una ducha para empezar a vestirme para lo que vendría siendo mi primera visita al lado Sur. A mis padres les he tenido que decir que voy de compras con las chicas, no creo que les importe mucho a donde voy pero estoy segura de que no les haría mucha gracia que fuera yo sola allá. Al sal

