CAPÍTULO 36

3077 Words

–Buen día, Arabella –la despertó Gwyneviere dulcemente–. Arriba. Gwyneviere besó su frente y se dirigió a la mesa. Recién amanecía y Gwyneviere había recibido un cuervo, con indicaciones de un nuevo trabajo. El mensaje provenía del Alto Concejo de Hechiceras, que había mudado su cede a Emyrddrin, como en el origen de los tiempos de la magia. No regresarían a la Ciudadela, y menos con el Nigromante como rey. Arabella se desperezó y se incorporó en la cama. Gwyneviere la esperaba sentada a la mesa, con el desayuno preparado. –Vamos, dormilona. El desayuno está servido. Mamá tiene que trabajar –le dijo. Arabella se levantó de un salto y se sentó a la mesa. Comenzó a observar qué era lo que podía agarrar primero. –¿Iré a la casa de los abuelos? –preguntó tomando una rodaja de pan. –Si,

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD