Prólogo

516 Words
Cassie estaba sintiéndose miserable cuando escribía su nombre en el contrato de matrimonio, su padre le había obligado a firmarlo, o toda la familia tendría consecuencias. Si no fuera porque una vez había cruzados palabras con su ahora esposo, y no le hubiera tratado como un ser insignificante, no estaría de esta manera. Su padre era quien había hecho las cosas mal con la empresa, pero no quería que quede en bancarrota, así que no dudó en usar a su hija. —No pareces feliz —dijo Grant cuando salían al aeropuerto. Cassie no respondió y miró fuera de la ventana, ella nunca había salido del país, tampoco le gustaba los aviones. Cuando llegaron al aeropuerto, ella se sentía nerviosa, y le preguntó. —¿Es necesario salir del país? —No estámos yendo de luna de miel, tengo un negocio que hacer en Rusia, debía haber viajado hace dos días. —Entonces, ¿puedo quedarme? —No —respuesta sencilla para la mujer. Era muy rara vez que él le respondía cuando escuchó su tono tranquilo, pensó que sería considerable con ella. —No me gusta los aviones, —No te pedí que me dijeras tus miedos, pero gracias, me siento feliz de saberlo. ¿Verdad? a este hombre no le importaba para nada. Grant odiaba a la familia Maguire, su padre había sido utilizado por la madre de Cassie para que firmara el contrato para poder realizar un gran proyecto, pero al final fue estafado por ellos, y perdió varios euros. Casi quedaron en la ruina, pero años después pudieron recuperar lo suficiente para sobrepasar a los Maguires. Cassie no era la única hija de Alejandro Maguire, tampoco era la más querida, su hermana gemela era la favorita de sus padres, creía que porque Amelia necesitaba más cuidado que terminaron por elegir a ella para sacrificar su vida por la empresa. —No quiero casarme, padre, no me obligues a eso... —Algún día tendrías que casarte, no hay otra alternativa, eres tu o la empresa. —No tengo porque hacerlo, mamá y tu fueron quienes que dañaron a su familia, ¿por qué debo ser yo quien lo pague? —Tu hermana está muy mal de salud, los Gustins no les gustará saber que le vamos a entregar a una persona enferma, ¿qué dirá todos si le ofrecemos a una hija de ese estado? —Lo dices como si estuvieras vendiéndome. —Deja de quejarte, tienes 17 años ya no eres una niña, estás cerca de ser un adulto. Cada quien tenemos nuestros problemas y castigos, lo que le has hecho a tu hermana, no tiene perdón. Así que toma esto como un castigo que Dios te ha dado. La palabras de papá cada vez era hirientes, ella fue usada como un objeto y ahora éste hace lo mismo. ¿qué hizo ella para merecer esto? —¡Grant! —el grito femenino se escuchó fuerte. Cuando Cassie se da la vuelta, vio a una mujer que corría, estando cerca abrazó al hombre por el cuello y lo besó frente de ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD