Después de un enorme silencio, Ana decidió en decir algo, cualquier cosa que cortara la incomodidad que se había instalado en el lugar. —Mmmm… yo debo irme ahora… —soltó y de repente todos se movieron. —Voy a llevarte —dijo Xavier adelantándose mientras los ojos de su madre se abrieron nuevamente, él se giró hacia las dos mujeres y luego tomó el hombro de Eliana—. Clara les hará desayuno, no demoraré… —No es necesario —interrumpió Ana—. Después de la delegación, debo ir donde un familiar de Oliver… —No, iremos a la delegación juntos, yo mismo te dejaré allá. La discusión solo alteró los nervios de Eliana y decidió inmiscuirse esta vez. —¿Por qué no toman un desayuno, y luego van a hacer lo que deban hacer? —También pienso lo mismo —esta vez habló Elisa—. Además, es muy temprano…

