134

664 Words

Al día siguiente, Arnaldo salió muy temprano de casa y fue a la empresa. Cuando Madison se levantó, suspiró al imaginar que el hombre estaba en la habitación con su amante. Un sabor amargo sintió en su boca, tragó saliva y se dijo a sí misma que, ella era muy fuerte y ese día nadie se lo iba a arruinar. Fue a la cocina, moría de hambre. En la mesa del comedor se encontró a Zayda. Ella le reclamó por levantarse tarde, le ordenó que le preparara su desayuno porque el bebé suyo tenía mucha hambre. Ella, como sabe que Arnaldo no está, ha sacado sus garras afiladas que guarda cuando está frente a él. ¿Quién te ha dicho que yo soy tu sirvienta? Dijo molesta. No soy la misma sumisa de aquella ocasión, ahora puedo defenderme sola, así que, como veo que tus manos están bien, puedes preparar sin

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD