62

625 Words

Arnaldo sigue insistiendo en que ella entre en la casa porque se puede resfriar, además el anciano está solo en la cama y es mejor que ella lo acompañe en sus últimas horas para que tome su mano. Pero ella es tan testaruda que prefiere descargar su ira en la oscuridad de la noche, gritar su frustración le hace sentir bien. —Hazme caso, de ahora en adelante siempre estaré para ti, no estás sola esposa mía. —repite. —Veo tu descarada hipocresía. ¿Todavía vienes y tienes el valor de decirme que no estoy sola porque te tengo a ti? Ja, después de que estuve a punto de morir por tu culpa. No se vale Arnaldo, eres de lo peor que puede existir en este mundo. ¡Te odio con toda mi alma! —expresa con dolor. —No estás bien de la cabeza. Puedes decirme lo que quieras, lo acepto, pero te suplico que

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD