Arnaldo puso en marcha el auto y se alejó, dejando a una Madison confundida por su estúpido actuar. El esposo manejó hasta su casa, preparó una maleta y en cuestión de minutos volvió a salir. Necesitaba estar solo, ya que las ganas de gritar y reclamarle con odio a su esposa eran evidentes, pero prefirió contenerse por el embarazo. Y es que es consciente de que el bebé en el vientre no tiene la culpa, por lo tanto, no quiere que ese disgusto afecte al pequeño y sea el causante de un aborto. Madison llegó a casa en un taxi. En el camino no dejaba de preguntarse que cuál sería el motivo por el cual su esposo estaba molesto, no sabía si era solo con ella o en general. Puesto que, por la mañana estaban muy contentos y él prometió que irían a cenar pizza italiana para saciar sus deseos de mu

