Al llegar al hotel, los empleados le informaron que las demás personas ya los estaban esperando desde hace rato. De inmediato ellos se dirigieron a la cabina privada. Desde que entraron, comenzó el martirio para Madison, ya que, una joven se levantó y se apresuró a saludar a Arnaldo. Fue tan bochornoso aquel beso cerca de su boca que a la esposa, además de celos, le provocó asco, pero se controló. La mujer habla en idioma alemán y Arnaldo solo responde algunas palabras porque será otra persona quien traducirá todas las conversaciones. La mujer tomó del brazo al hombre, pero en cuestión de segundos este se separó de ella y se disculpó para ir con los hombres de negocio. Madison sonrió. Arnaldo ha jurado no ser el mismo de antes y lo está demostrando al darle su lugar a ella como esposa. —

