Madison ahora se siente sofocada, necesita volver a casa y hacer cuentas con tranquilidad, sabe que no es un buen momento para tener un bebé cuando el esposo ni siquiera la desea a ella y mucho menos a un hijo. —¿Podemos volver? He recordado que tengo un asunto pendiente en casa. —Se disculpó como excusa para llegar a casa y estar a solas en su habitación. —Si es por la comida que no te gusta pediré otra cosa que en realidad sea de tu agrado, no es necesario que nos vayamos. —dijo Maximiliano. Sintiéndose un tanto culpable y triste. —Lo siento, si gustas puedes quedarte, pero yo me voy ahora mismo. Madison se puso de pie, seguido de ella lo hizo Maximiliano que la siguió hasta el auto y pronto retomaron el camino. Ella contuvo las ganas de vomitar mientras estaban en ese lugar, no harí

