Arnaldo continúa rogando el perdón de su esposa, después de tanto humillarla, ahora pretende valorarla y preocuparse por ella. —Prometiste cambiar, dijiste que ya jamás volverías a dudar de mí y al final hiciste lo de siempre, abandonarme cuando más te necesitaba. j***r Arnaldo, soy una mujer que acaba de perder a un hijo, debiste por lo menos tener empatía y escuchar mi versión de los hechos. —Reclama. En su interior sonríe y se siente victoriosa de ver al hombre arrodillado como nunca se imaginó que lo vería. Madison sabe que si se divorcia de su marido no tendrá la oportunidad de vengarse del hombre que abusó de ella en su infancia, ahora se encuentra entre la espada y la pared y tendrá que decidir entre alejarse del hombre que ama y odia a la vez o quedarse para mantenerse cerca del

