En resumen, la fiesta de cumpleaños se desarrolló en paz para unos y demasiado incómodo para otros como Madison. Ya que su suegra, en gran parte de la celebración, se la pasó alabando a Zayda. Pero cuando su esposo o su suegro se acercaban, ella de inmediato guardaba silencio porque sabía que la iban a regañar, ya que invitó a esa mujer sin el consentimiento de ellos. La señora Esperanza ya está advertida de que no debe de abrir la boca para mencionar algo sobre el supuesto embarazo. En cierta ocasión, al ver que Madison estaba incómoda, Arnaldo le propuso marcharse a casa. Sin embargo, ella, no queriendo ser maleducada o sin ganas de darles el gusto a las viejas, decidió que se quedaran hasta el final. —Si tú decides que nos quedemos, lo haremos, solo te pido que seas fuerte y sopor

