Al ver que todos le han traído un presente, menos su marido, ella se sintió ansiosa y él lo notó. —Mi regalo te lo entregaré cuando estemos a solas. —Le susurró al oído. —Hmm, desde ya sospecho lo que es y me encantará —dijo ella, pasando una mano por encima de su pene y apretándolo. Insinuando que se trata de sexo, su famosa sorpresa. Él sonrió y se retorció un poco por el leve dolor. A él le encanta cuando su gata saca las garras y se pone coqueta. Cuando los invitados se macharon y quedaron a solas, la esposa obligó a su pareja para ir a la habitación, ella quiso quitar su ropa y aventarla por doquier. Sin embargo, el hombre le pidió que se detuviera porque antes quería entregarle su regalo. Ella lo observó llena de confusión. ¿Acaso no se trata de esto?—se peguntó en su mente.

