La enfermera no se imagina con quién está próxima a tratar. Según ella, él preguntará algo relacionado con los días que estuvo en coma. Total, anteriormente ya la ha interrogado con preguntas simples. —Dígame, ¿qué desea, señor? —Volvió a preguntar la chica, y ahora estaba nerviosa porque estaban a solas y Arnaldo se puso serio. Y es que ese imponente hombre hace que cualquier persona reaccione así por su aura de autoridad. Aun cuando acaba de despertar de un coma, su personalidad sigue siendo como la misma mierda. —Necesito que me hagas un enorme favor, te puedo pagar el dinero que tú quieras a cambio de que me consigas la dirección de la casa de la doctora Madison. La enfermera lo observa por el rabillo del ojo. —Primero, dígame si el pequeño Josué es su hijo, y si me dice la verdad

