De la malvada Zayda hace como dos años que no sé nada de ella, después de la golpiza que le dieron mis hombres, prefirió no seguir con sus mentiras y se regresó a su país. Supe que vive con sus padres y que el bebé nació, pero ella lo dio en adopción ese mismo día. Cuando ella estaba todavía embarazada, yo fui a su país para obligarla a que nos hiciéramos la prueba de paternidad. Ella quizá estaba muy segura de que el bebé sí era mío, porque no opuso resistencia cuando le dije el motivo de mi visita. O quizá el miedo de verme la hizo doblegarse ante mí. Finalmente, resultó ser que la bebé no era mía y entonces ella me confesó que desde hace muchos años ha tenido una relación sentimental con alguien más, pero que no me dirá su nombre, me juró que ella creía que el bebé si lo había concebi

