130

837 Words

Madison no podía creer lo que sus oídos acaban de escuchar. Quiso hacerle creer a su cerebro que esas palabras habían sido malinterpretadas, así que, con la esperanza de que no fuera real, volvió a preguntar. —Arnaldo, repite lo que has dicho—. Exigió. —Te he llamado puta… eso eres… una puta que se disfrazó de oveja blanca e inocente con el fin de mostrarme su belleza, enloquecerme de amor y finalmente acostarse con otros hombres a los que, quizá, les haces lo mismo que a mí… los conquistas, los envuelves y no sé qué más harás, eso ya queda para ti misma. —¡Arnaldo!— gritó, llena de rabia. —Eres tan estúpida que, pensaste que yo jamás me daría cuenta de tus andanzas y provocaciones hacia otros hombres. ¡Qué pena me das, Madison! —Ya basta de decir porquerías, Arnaldo. Yo no sé a qué d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD