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Arnaldo le dijo que si no se acostaba a su lado cumpliría su palabra de quitarle al bebé. Con un nudo en la garganta, ella se acomodó a su lado y, aunque el cuerpo del hombre desprendía un calor infernal, ella se sentía con frío, triste y utilizada. Ja, su plan no había funcionado y más bien había caído en la boca del lobo. Ella quiso seducirlo y cuando él estuviera listo para aflojar, ella lo dejaría con las ganas. Pero todo se fue al demonio desde que lo encontró dormido, ahora confirma que le será muy difícil poder escapar sin que él la encuentre donde sea que se esconda. —Madison, me incomoda que estés despierta, duerme por el bien del bebé—. Pidió. Ya que, desde la noche anterior, no le habla a su hijo y ya quiere hacerlo, ¿su impedimento? Madison está vuelta y vuelta en la cama, c

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