Arnaldo no puede creer que el daño que hizo en el pasado sigue golpeando considerablemente a su amada. —¿Nunca me vas a perdonar? —pregunta con dolor. —Solo quiero el divorcio. Es la única razón por la que me alegro de que estemos aquí. —¿Nunca hubo sentimientos por mí? —Sí, te odié y te sigo odiando. —Yo te amé y te sigo amando. Te despreciaba porque… —Detente, no me importa nada de ti ahora. He dejado todo en el olvido y estoy viviendo una nueva vida en la que solo me preocupo por los que de verdad demuestran quererme sin importar un contrato de por medio. —Está bien, lo entiendo. —Dijo, con la mirada puesta en el suelo. —solo permíteme acompañarles en esta ocasión, tu sobrino nos espera. Fueron a la tienda, Madison no deja de pensar en la confesión de Arnaldo. Él sigue siendo su

