Los días fueron pasando y cada vez a Valeria se le notaba más delgada y ojerosa todos asumieron que se debía a los que estaba ocurriendo con su hija, sin embargo, David que la conocía bien comenzó a sospechar que no se debía solamente a eso pues además de la pérdida de peso y constante cansancio, habían cierto olores que le producían náuseas lo cual era indicativo de un embarazo, no sabía si lo hacía para esconder su condición o si se debía a que estaba tan inmersa en su problema que no se había dado cuenta de los síntomas que presentaba. —Valeria quisiera comentarte algo, sabes que somos amigos desde hace años y tenemos cierta confianza. —¿Qué ocurre David? —Sé que ahora mismo tu principal preocupación es tu hija, lo entiendo, pero te has dado cuenta de los síntomas que reflejas últi

