Un año después… Estiré mi cuerpo entumecido por todas la horas en las que había estado sentada, me dolía la espalda y el agotamiento se apoderaba de mi de una manera en la que lo único que deseaba era arrojarme de panza sobre el colchón de mi cama para dormir hasta el otro día, sin embargo no podía hacerlo así, todavía mi día no terminaba, bostecé. -Agatha-. Me llamó Teresa, mi escandalosa compañera de trabajo. -¿Si?-. Me puse de pie de mi escritorio mientras ella se plantaba con un manojo de carpetas en los brazos. -Por favor dime que me acompañaras a la fiesta de la oficina-. Pidió con un gesto de imploró, solté aire por la nariz mientras tomaba mi bolso. -Aaaahh-. -Por favor Agatha-. Continuó, haciendo un puchero. -¿Cuándo es?- Pregunté reacomodándome el pelo tras los hombros. -

