Mi reacción ante tales acontecimientos de mi cuerpo fue apartar la vista con mucha dificultad porque aquella energía era tan atrayente que no podía apartar los ojos, los chicos se remolinaron incomodos, solo Ezra se aventuró a dar un par de pasos hacia su hermano, sus ojos eran dos jades cristalinos, mirar su expresión era de total desilusión, incluso sentí su dolor, mi corazón se encogió, pero me quede completamente callada. -¿Kirei?- El muchacho alargó una mano, implorando por su hermano. El rubio apartó la mirada. Ezra se congelo evidentemente herido, Kean lo tomó por un hombro y lo regreso a su lado. Su padre se carcajeó ante tan muestra de frialdad completamente orgulloso por tales resultados, luego desviando el tema poso sus malvados ojos sobre mí. -Señorita Salas, luce usted mu

