Clara Isabel se debate entre decirle o no a su esposo que ya sabe sobre su relación con aquella mujer y sobre la supuesta hija que viene en camino. Desea hacerlo, pero no sabe cómo decírselo sin que él trate de negar todo y acusarla de que se imagina cosas que ni por cerca son realidad. Aunque ella está muy triste, le encanta escuchar las fuertes y ruidosas risotadas que su pequeño Tony hace cuando está jugando con su padre, y en el fondo de su corazón le duele que un día no muy lejano ella tenga que separarlos para irse lejos de aquí a empezar una nueva vida en donde José Luis, ya no formará parte. Un rato después, Clara Isabel salió y se sentó en un sofá para disfrutar de la felicidad de su hijo, José Luis se le quedó viendo con una mirada llena de deseo por su esposa, pero ella solo

