—¡j***r! Pero quien se atreve a aparecer en un momento como este. —Se quejó José Luis cuando uno de sus empleados tocó la puerta pidiendo el acceso para entrar. —Te dije que nos cacharían. —Le recriminó la chica, dándole un golpe en el hombro. —Ve al baño por mientras el visitante se va, aunque si prefieres quedarte sería magnífico. Como a la velocidad de un rayo, la chica se acomodó su ropa interior al igual que la falda y se encaminó hasta el baño, pero antes de llegar, un fuerte brazo la detuvo y le dio la vuelta para darle un delicioso beso húmedo en los labios, acompañado de una fuerte manotada en su trasero haciendo que ella de un salto. —¡Adelante! —Dijo finalmente José Luis. —¿Por qué tardaste tanto en abrir la puerta? —Preguntó el joven Alberto. —Jodas hermano, si hubi

