Capítulo 9 Lidia. Un japonés dijo que su ex esposa solía pasar por los mismos ataques de pánico, por lo que conoce el procedimiento a tomar. Pide que respire tranquilamente, lento, sin apresurarme, antes lo primero que hizo fue ordenar que me sienten en un sofá y no me toquen, Raegan dudó hasta que obedeció a quien tiene experiencia. Muchos invitados se fueron yendo de la fiesta por el sofoco que sentía, después de sesiones tranquilizadoras volví a la normalidad. —Yo le recomendaría descansar en su hogar, señorita— sugiere el japonés, dando un ligero apretón de manos a Raegan, luego se va como quienes siguieron en la fiesta. Miro al jefe que exhala cansado, me siento fatal por arruinarle la noche. —¿Puedes ponerte de pie?— pregunta sujetando mis brazos, aún con mareo dejo que

