MALCOM WEST Estábamos preparados para partir a nuestro destino, listo para soportar lo que viene. — es hora...vamos!vamos!vamos! —gritó Rob a lo que todos comenzamos a correr para subir a las grandes camionetas impenetrables. El viaje duró al rededor de 15 minutos y mi cabeza me daba vueltas. — ten, esto te aliviara... —me ofreció Scott una pequeña botella de metal, la tomé y le dí un gran trago, sentí el ardor de mi garganta por el vodka. Se lo devolví y él tan solo me sonrió con satisfacción— no te preocupes, te prometo que volverás para estar con ella... —dijo él. Cuando de pronto el suelo tembló, y algún vehículo golpeó con fuerza la parte trasera de nuestra camioneta. — emboscada! —grité justo antes de ver como un maldito dispara una basoca desde un techo, nuestro piloto logra

