Ya había perdido la noción del tiempo y de lo que sucedía a mí alrededor, ya era algo de lo que había pasado a un segundo plano. –Daniel, tienes que descansar –le dijo Paris entrando a la habitación que usaba para practicar y en la que pasaba gran parte de mí tiempo, practicando nuevos hechizos y tambien viendo cómo podía hacer para traerlo de vuelta. Desde que había salvado a mi amiga y había perdido a Alastair había decidido mudarme, con la ayuda del padre tanto de Alastair y de Nicklauss, a un lugar alejado, tranquilo y donde sabía no me molestaría. Nadie sabía de mi existencia más que el padre de las dos personas que me habían arrastrado a aquel mundo, Paris, que se había ido a vivir conmigo, Greta que iba de vez en cuando a llevar suministros –más para Paris que para mí –y Julian

