Aún recuerdo a la perfección aquel día, como si hubiese sido ayer. Mi madre llorando por los rincones de la gran mansión y mi padre… mi padre feliz y contento. La verdad es que nunca supe definir cómo me había sentido al enterarme de aquello, ya hace tanto tiempo. Tanto que incluso con solo cuatro años de existencia tendría que haberlo sabido en la primera de cambio. Estaba enfadado, pero no sabía con quién. ¿Con mi padre? ¿Con mi madre? ¿Conmigo mismo? Solo habían pasado cuatro años. Cuatro y él… ya tenía a alguien más, y encima de todo, otro hijo. A los cuatro años de una vida vampírica, yo ya tenía la apariencia de un joven de entre quince y diecisiete años, a diferencia de Nicklauss, quien creció como lo hace un humano. Supongo que verlo crecer año por año y hacerme c

