Lexie finalmente llegó a la casa indemne y ya estábamos en la sala de estar. Parecía que iba a preguntarme qué demonios estaba pasando, pero se detuvo en cuanto me vio. —Es peor de lo que parece —dije. —¿Qué demonios pasó? —preguntó, sentándose en la silla frente a mí. —No es importante. Solo necesitábamos sacarte de la casa en este momento —dije. —Zeke —adivinó. —No tienen que preocuparse por él. Leo y Noah dijeron que no estaba en la casa del grupo cuando te recogieron —dijo Bellamy. —No. No lo he visto —dijo ella. —Andará por el territorio en algún lugar. Los guerreros lo encontrarán. Les he dicho a todos que me avisen cuando lo vean —dijo Bellamy. —¿No lo vas a matar, verdad? —pregunté. —¿No quieres que lo haga? —preguntó él. —No por mí. Por ti. Es tu hermano —dije.

