No pude mirar a los chicos de frente de inmediato porque estaban parados detrás de mí en la entrada del mirador sin decir nada. Así que solo miré hacia adelante a los árboles que estaban allí. Finalmente se acercaron y se sentaron en la mesa y las sillas y ellos tampoco sabían qué decir. Pero estoy segura de que pudieron sentir lo nerviosa que estaba. —Sabes, este es el mismo lugar donde estaba de fiesta con mis amigos la misma noche que los vi chicos en esa fiesta —dije. —¿Aquella por la que te metiste en problemas? —preguntó Bellamy. —Aquella por la que me golpearon —dije. —Ah, sí. Recordamos —dijo Zeke. —Sí. Ustedes me salvaron al día siguiente —dije. —Lo hicimos. Sin intención. Íbamos a dejarte aquí hasta que fuera más seguro llevarte a casa. Pero después de ver eso, te l

