Ver la apariencia desaliñada de Bellamy me preocupó por un segundo, pero tan pronto como me vio sentada allí haciendo mis tareas escolares, pareció calmarse un poco. —¿Qué demonios? —pregunté, levantándome de mi escritorio. —Necesitaba asegurarme de que estuvieras a salvo —dijo. —Tienes dos guerreros en la casa. ¿Por qué no estaría a salvo? —pregunté. —Es una casa grande. Pensamos que dos guerreros serían suficientes, pero vamos a empezar a dejar más aquí —dijo, caminando por mi habitación y mirando por la ventana. —De acuerdo Bellamy. ¿Qué diablos está pasando? —pregunté. —Hubo otro asesinato —dijo. —Sí. Eso ya lo había deducido —dije obviamente. —Se llamaba Rachel. Era mi ex. Pero esta vez, el asesino dejó un mensaje en el cuerpo —dijo, mirándome extrañamente. Enseguida supe que

