CAPÍTULO 5

1444 Words
RAVEN PUNTO DE VISTA —¿Qué diablos haces aquí?— pregunté, levantándome de la mesa. El líder de los guerreros parecía muy enfadado conmigo, pero me daba igual. Estaba harto de buscar por los terrenos de la manada cada vez que me escapaba. —Buscándote. Tu padre está furioso ahora mismo —dijo. —¿Y qué? —pregunté. —Deberías estar en esa fiesta en la casa de la manada. No aquí, emborrachándote con tus amigos —dijo James. —He tomado una botella de ron. Apenas estoy borracha —dije. Y gracias a mi metabolismo de hombre lobo, no estaba borracha. Necesitaba mucho más que eso para convertirme en una adolescente risueña. —Vamos. Vienes conmigo —dijo James, agarrándome de la chaqueta y sacándome del mirador. James no soltó mi chaqueta en todo el camino a través del bosque y tuve un mal presentimiento una vez empecé a oír la banda que tocaba en la casa de la manada. —¿Qué tal si simplemente voy a mi habitación y eso es mi castigo? —pregunté. —¿Por qué debería hacer eso? —preguntó James. —Porque pensé que eras un hombre lobo decente —dije. —Acabo de recibir un sermón del Alfa porque mis guerreros sabían de la fiesta que estaba ocurriendo, pero ninguno de ellos me informó para decirme que no estabas en esa fiesta. Ya estoy en problemas con el Alfa y quiere verte inmediatamente. Delante de todos —dijo James gruñendo. Podía ver que James estaba enfadado. Y supongo que tenía derecho a estarlo. Pero no era mi culpa que sus guerreros no estuvieran haciendo su trabajo. Tan pronto como llegamos a la entrada de la carpa, vi a todas las personas delante de mí y dudé en la puerta. Pero James tiró aún más fuerte de mi chaqueta y me arrastró a través de todas las personas vestidas de gala hasta llegar al frente, donde papá y París estaban junto al resto de mis hermanos. Papá me miró con tanto odio en los ojos que si las miradas mataran, me habría convertido en ceniza. Ya teníamos la atención de todos los presentes esa noche. Y todos se quedaron en el escenario mirándome como una familia. Nada fuera de lo común. —Hola, papá. ¿Cómo te va? —dije. Y escuché un gruñido que comenzaba a resonar en su pecho mientras me miraba con furia. —Eres una vergüenza para esta manada y todo lo que representa —dijo Paris. —Sí. Y le das un nuevo significado a 'madrastra malvada' —dije. —Eso es suficiente —rugió papá, asustando a mucha gente que no tenía sangre de Alfa. —¿Qué demonios crees que estás haciendo? —preguntó. —Divirtiéndome con mis amigos. Pero en mi defensa, no se suponía que te enteraras —dije. —Deberías haber estado aquí para la fiesta —dijo papá. —Sí. Sabes que estos eventos tontos de etiqueta negra no son realmente lo mío. Además, sólo estás buscando a sus parejas, no la mía. No me necesitabas aquí —dije. —Representas a la familia del Alfa —chilló París. —Y no tienes derecho a hablarme, puta cazafortunas. Ni siquiera eres parte de la familia del Alfa. Solo te llaman Luna por cortesía. Ni siquiera estás marcada. Solo porque compartes cama con mi padre, no significa que seas una Luna —dije. —Eso es suficiente —gritó Adam. —Esa zorra nunca estará a la altura de nuestra madre —dije. —Por una vez en tu vida, ¿por qué no recoges tu maldita actitud, Raven? —me gritó Adam. —¿Y por qué no intentas sacar la cabeza del culo de papá? —le grité de vuelta, haciendo que mucha gente murmurara o se riera del comentario. —¡Basta ya! Los dos. James, llévala a su habitación. Quiero dos guardias fuera de su puerta —ordenó papá. Así que, James agarró mi brazo y empezó a arrastrarme a través de la multitud y ahí fue cuando vi a dos chicos que nunca había visto antes. Eran mayores que yo, gemelos. Ambos eran definitivamente Alfas, y me miraban con más intensidad que nadie más lo hacía. Dejó dos guardias fuera de mi puerta y la cerró al irse. Miré por la ventana y también había dos guerreros en el suelo. Papá iba en serio. No quería que me escapara por la ventana de nuevo. Desgraciado. Una vez que se cerró la puerta, supe que esos guardias no se irían pronto. Me senté en mi escritorio y abrí otra ventana sobre mi escritorio, que era demasiado pequeña para que yo saliera por ella, y encendí un cigarrillo y me entretuve.  Escuché que mi teléfono empezaba a sonar, así que lo saqué del bolsillo. JAKE - ¿Cuánto lío? YO - Encerrada en mi habitación con guardias en la puerta. JAKE - La fiesta se ha trasladado a la casa de April. Sus padres están fuera de la ciudad. YO - ¡Iría enseguida! Terminé mi cigarrillo y entré en mi vestidor y moví todas mis ropas colgadas hacia atrás y aparté algunas tablas de la pared.  Pasé por la abertura y me aseguré de poner las tablas de nuevo después de pasar.  Y una vez que hice eso, me di cuenta de que estaba en la habitación de Niko. Caminé por su habitación y abrí su ventana y miré hacia abajo al suelo.  Sólo me llevó unos 10 minutos llegar a la casa de April y todos hicieron un gran alboroto por mi llegada.  Agarré la botella de ron de nuevo y les dije a todos que tenía mucho que ponerme al día. April vivía en la parte rica de la ciudad. No muy lejos de la casa de la manada, pero lo suficientemente lejos. Una vez acabé esa botella de ron, entramos en la sala de estar y nos unimos a todos los demás que estaban bailando. No pasó mucho tiempo antes de que Jake se acercara por detrás y me agarrara por la cintura, quedándose detrás de mí mientras bailaba conmigo. Levanté los brazos y los puse alrededor de su cuello mientras bailábamos juntos. Eventualmente me dio una vuelta y me besó mientras lo hacía, y seguimos bailando así por un rato. La multitud empezó a disminuir alrededor de las 4 am y me quedé hasta después del amanecer.  Jake también estaba allí, pero él también necesitaba irse a casa, de lo contrario sus padres se iban a enfadar. —Por favor, ten cuidado. Si empiezan a ponerse demasiado pesados, encuentra una manera de volver aquí —dijo. —Lo haré. Pero estará bien. Nada que no haya manejado antes —dije. Así que me dio un abrazo y me fui. Cuando llegué a mi habitación los guardias aún estaban de pie afuera y ambos me miraron con sorpresa.  —¿Cómo están? —dije al entrar en mi habitación y cerrar la puerta.  Fui a ducharme y me vestí con una camiseta grande y unos pantalones cortos, y cuando volví a mi habitación vi la puerta abierta y Adam estaba de pie en mi habitación. —Ya sabes, aún no eres el Alfa —dije.  —¿Dónde demonios has estado toda la noche? —preguntó. —Divirtiéndome. Algo que obviamente no sabes hacer —dije.  Así que se acercó a mí y me abofeteó en la cara.  Pero mi rostro rebotó y le di una rodilla en el estómago y luego le agarré el pelo y le di una rodilla en la cara.  —No vuelvas a tocarme, joder —gruñí.  —¿Qué demonios está pasando aquí? —gruñó papá desde la puerta, haciendo que toda mi habitación temblara.  Me miró y luego a Adam y luego volvió su mirada asesina hacia mí. Sabía que me había escapado de nuevo.  —Llévala a la mazmorra. Ahora —ordenó papá.  Así que los guardias entraron y me agarraron de los brazos y me escoltaron hasta el piso de abajo.  Abrieron la puerta de la mazmorra y me llevaron a la celda al final de la habitación y me arrojaron dentro mientras cerraban la puerta de la celda detrás de mí.  —Idiotas —dije mientras se iban.  Miré a mi alrededor y me di cuenta de que nada había cambiado. Aún olía a humedad y asqueroso, con salpicaduras de sangre en algunas de las otras celdas. Era repugnante. Pero me acosté en el colchón de mi celda. —Bueno, lo has hecho ahora —dijo mi lobo Kira.  —Cállate —dije, antes de quedarme dormida.
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