La mano de Alfa Xavier cubrió la boca de Luna Dora como un rayo. Ella ni siquiera alcanzó a gritar. Con fuerza, la jaló del brazo y la arrastró tras un roble enorme, ocultos entre la sombra creciente del huerto. Más cerca del estanque, el grito espeluznante de Cici rasgó el aire del atardecer, robando toda la atención del grupo de Cecilia. Nadie los miraba. Ni uno solo notó cómo le temblaban las piernas a Luna Dora, ni las siluetas que se escabullían por detrás de la granja. "Alguien, ¡ayuda por favor!" La voz de Cici se quebró con el viento, su desesperación exudando como savia herida al caer la noche. Solo cuando la hoja del cuchillo destelló contra la luz comprendió que no estaba a salvo. Intentó correr. Falló. La agarraba Nicole con fuerza de acero. Con un silbid

