Él me dio un golpecito suave. "Anda, sé buena y hazlo por mí." ¿"Sé buena"? ¿Qué cree, que soy su perrita? Me levanté con desgano y escribí una fecha inventada, como quien entrega una tarea copiada en el recreo. Madam Amber ni miró lo que escribí antes de clavar una de esas miradas sabias y misteriosas. Con unos movimientos bien teatrales, como de televidente profesional, dijo pensativa: "Señor, en cuanto a su futuro sentimental, tengo una revelación: Aquello que busca por todos lados podría estar justo frente a usted. Valore a quien ya está a su lado." ¿Frente a su cara? Por favor. Alfa Sebastian vivía rodeado de gente. Si todo lo que le hace ojitos ya cuenta como "frente a usted", pues está en una telenovela. Mientras lo pensaba con sarcasmo, noté que Alfa Sebastian

