-¿Estás bien?- me pregunta Ázim quien está a mi lado, -Luces demasiado pálida- me comenta el casi en un grito debido al volumen de la música, estamos en medio de la pista prácticamente parados sin hacer la gran cosa,
-Creo que me engente- admito sintiendo una punzada en mi cabeza,
-¿Qué?- me pregunta el cercándose a mí,
-Me engente- digo en un tono más fuerte que el anterior, el asiente con la cabeza dándome a entender que ha escuchado.
-¿Quieres salir de aquí?- pregunta y es una idea que no puedo rechazar, de inmediato asiento y me toma de la mano mientras voy detrás de él, quien va abriéndonos paso.
Llegando afuera el volumen realmente parece disminuir, lo suficiente para no tener que gritar al hablar,
-Aquí ya puedo escuchar mis pensamientos- dice el levantando las comisuras de su boca creando una sonrisa tímida. Sigue sin soltar mi mano y entrelaza nuestros dedos, pero cuando lo hace siento como si una corriente eléctrica me recorriera por completo, -Te noto algo distante- me dice el al cabo de unos segundos de silencio, dirijo mi mirada a sus ojos y él se rasca un poco la nuca en signo de nerviosismo, no puedo evitar sonreír al verlo hacer esto.
-¿Como dices?- le pregunto saliendo de mis pensamientos, lo único que veo son sus ojos y eso basta para hacerme dejar de pensar en el presente,
-Te noto algo distante, como si no pudieras concentrarte- me dice él en un tono que refleja evidente preocupación,
-¿Por qué lo dices?- le pregunto pasando saliva con dificultad, mis labios se ponen secos y me obligo a desviar la mirada a otro lado, dirijo mi mirada al cielo, viendo las pocas estrellas que están presentes en el cielo, Ázim empieza a caminar y yo lo sigo soltando pequeñas risas nerviosas,
-No lo sé- responde el caminando a mi lado a paso tranquilo, -Llevo no más de un tiempo de conocerte, o mejor dicho de hablarte y se que estas distante- me contesta el deteniéndose en frente de la camioneta de Carla, se recarga un poco en el capo y quedo enfrente de sus ojos, -¿Quieres irte?- me pregunta el, yo solo asiento mientras el saca las llaves de los bolsillos de sus jeans.
(...)
-¿Y qué opinión tienes de una pareja en este momento?- me pregunta el,
-Depende de que pareja hablemos- contesto,
-No- dice negando un poco con la cabeza, -Hablo que si quieres tener un novio en este momento-
-Por el momento estoy completamente decepcionada de los chicos- admito, -No, no quiero un novio en este momento- confieso soltando un suspiro al último alzándome de hombros,
-Probablemente necesites a alguien que no te deje sola ni por un segundo- me dice el mirando al camino, ni siquiera sé como el tema inicial ha llegado a esto,
-¿Por qué lo dices?- contesto, -Tengo a tu hermana, a Carla desde la infancia- el me mira por unos segundos y después mira de nuevo al camino, pasa una de sus manos por su barbilla y suelta un suspiro,
-Si, la tienes a ella- me confirma, -Pero creo que necesitas a un novio que este contigo y que te apoye en momentos difíciles-
-¿En donde se consigue uno de esos?- le pregunto entre risas, el también suelta una pequeña risa que es prácticamente inaudible, observo su mano al posicionarse en la palanca de cambios de la camioneta y un escalofrío me recorre por completo, desvió mi mirada al camino tratando de ocultar que mis dientes empiezan a titiritar,
-Probablemente lo conseguirías más rápido si...- empieza a decir el pero no termina la frase, le dirijo una mirada insistente con la esperanza que termine la frase, pero parece que el no me ve,
-¿Si qué?- le pregunto al cabo de un momento de desesperación gracias a mi gran curiosidad siempre presente,
-Si...- empieza a decir el pero sé que no quiere terminar la frase, -¿Por qué me lo pones tan difícil?-
-Yo no hice nada, tu comenzaste la frase- digo poniéndome a la defensiva,
-No lo sé- miente, -Simplemente no lo sé-
-Se nota a kilómetros que es una mentira- le suelto sin más, dirijo mi mirada a él quien va a mi lado en el asiento del piloto ya que yo voy en el asiento del copiloto y luce incomodo. No. No incomodo. Si no nervioso. El semáforo se pone en rojo y él se ve obligado a frenar,
-Si me dieras una oportunidad- me dice él. No puedo decir nada cuando ya tengo sus labios sobre los míos y sus manos aprisionando mi cara. Su beso es tierno, dulce y lleno de cariño, pongo mis manos en sus antebrazos sintiendo como todo mi cuerpo hormiguea y tiembla.
Nos separamos no por falta de aire, si no cuando empiezo a escuchar las bocinas de los coches que esperan a que arranque,
-Creo que estoy dispuesta a darte más de una- le digo dándole un beso en la mejilla. -Dudo que mal gastes si quiera una-
-Algún defecto me encontrarás- me dice él,
-Soy buena encontrando defectos- le digo mirándolo fijamente, tiene las mejillas completamente ruborizadas y rasca un poco su nariz con su dedo pulgar de su mano derecha,
-Quiero saber mis defectos- dice el acomodando ambas manos en el volante, -¿Puedes mencionarme alguno?-
-¿Fumas?- pregunto,
-No me gustaría parecer chimenea- dice él en tono tranquilo y no puedo evitar soltar una risita,
-¿Tomas alcohol?-
-No desde los dieciséis- dice el, -Tengo demasiadas experiencias que traumarían a cualquiera con este- confiesa espejeando,
-¿Mencionarías una?-
-Una vez fui a una fiesta- escucho decir su voz, -Recuerdo haber tomado demasiado. Y mi siguiente recuerdo que tengo de esa fiesta es estar en un coche con la bolsa de aire ahogándome frente a un árbol con la cara llena de sangre-
-Supongo que realmente era demasiado alcohol- ni siquiera sé qué decir, -¿Por qué no te quedo ninguna cicatriz?-
-Si tengo una de ese accidente- menciona el, esta unos minutos en silencio hasta que llegamos a un semáforo en rojo, se arremanga la manga de la playera blanca que lleva debajo de la del uniforme y me deja ver una cicatriz de unos tonos más claros que su piel, va desde la parte de su codo hasta el hueso de la muñeca,
-Adolescencia difícil-
-Simplemente fue una adolescencia con padres ausentes- comenta, -Fue cuando estaba en el internado, tuve que aprender a medirme. ¿Es en la siguiente calle?- me pregunta el de inmediato y miro al camino,
-En la siguiente a la derecha- en eso mi celular empieza a sonar, veo en el identificador que es Carla,
-¿Hola?- pregunto en automático al contestar,
-No espero interrumpir su hermosa cita pero mi hermano el genio se llevo mi camioneta, le puedes preguntar que si no es molestia puede pasar por nosotros- termina de decir ella y suelto una leve risa,
-Yo le digo, adiós- digo al colgar, -Pregunta Carla que si podemos ir por ellos- Ázim cierra los ojos para después abrirlos rápidamente,
-¿Quieres que te deje primero en tu casa?- me pregunta el,
-Yo pienso que sería más prudente ir primero por Carla-.
(...)
Ázim aparca al frente de la casa de John y ambos bajamos, el me rodea con un brazo y empezamos a caminar uno al lado del otro,
-¿Quien entra?- me pregunta el,
-Yo no quiero entrar- respondo,
-¿Ni siquiera por mi?- pregunta el, yo niego divertida con la cabeza y siento como de nuevo sus cálidos labios se posan sobre los míos. Cierro los ojos pero cuando siento la ausencia de estos los abro de golpe,
-¡A un lado idiota!- dice John empujándolo. A simple vista se ven las copas que John ha tomado de más,
-¡John, déjalo en paz!- grito interponiéndome entre ambos, simplemente siento como mis brazos duelen en el momento que John posa sus manos sobre estos y me tira haciéndome a un lado, siento como lágrimas salen por mis ojos gracias al dolor, tomo me da vueltas mientras trato de ponerme de pie,
-¡No la toques bestia!- le grita Ázim quien no lo evita y arman entre los dos una pelea.