Don Debí hablar cuando tuve la oportunidad. Ella no me perdona la mentira, sé que si hubiese dicho la verdad, las cosas serían diferentes, no habría perdido a mi familia. Me instalé en el penthouse y Anne ya estaba conmigo. —¿Comunicado de prensa? —No por ahora. —La gente quiere saber. —La gente me sabe a mierda. —¡Don! —No me interesa Anne. Yo no tengo porque estar dando explicaciones a un montón de extraños que me conocen por el trabajo que hago. Me harté. Eso dañó mi familia. Se aclaró la garganta. —La dañaste tú—dijo y asintió. —Tan franca y tierna como siempre. —También por eso conseguiste a Amada. La perdiste por tu p**o alegre, pero la conseguiste por esto. —Anne. —Estoy molesta Don. Te puedo aconsejar sobre cómo manejarte con el público y la prensa, pero no en tu matri

