Don “No es el momento, no estamos bien”. Esas palabras se repetían en mi cabeza sin cesar ¿Cómo que no estábamos bien? ¿Cómo que no era el momento? Suspiré y trate de calmarme, nunca me había sentido tan humillado, dolido y triste. Ella me abrazó y besó mi mejilla con ternura, me tomó de la mano y emprendimos el camino de regreso a la casa. Estaba tan ilusionado, emocionado que no espera a la cena del día siguiente como inicialmente planifiqué, quise hacerlo en la misma playa donde nos topamos por primera vez y mi vida cambió para siempre, pero no lo notó. Calma Don, me dije, yo no era la víctima en la situación, debía entenderla, había pasado por mucho y aun no lo superaba. No hablamos, solo caminamos de regreso tomados de la mano, en la otra mano sostenía el anillo, lo quería lanzar a

