24 Jeremy entornó los ojos, girando la pieza de madera de koa en diferentes ángulos para tratar de conseguir una mejor visión de su creación. —Esto parece una flor de hibisco, ¿no cree? —preguntó a un anciano que pasaba por allí con unas chanclas y un sombrero. Jeremy había pasado las dos últimas horas sentado en la playa, decidido a hacer una flor con la pieza de madera. Quería darle a Leilani algo especial. Fue a todas las joyerías de la isla, pero nada le pareció suficiente para ella. Cuando vio a un comerciante vendiendo joyería de koa, supo que eso sería perfecto para ella y sería aún más especial si lo hacía él mismo. Tras tres noches, cinco dedos vendados, y catorce piezas de madera, pensaba que finalmente había conseguido hacer el colgante perfecto. —Bien, veamos. —El anciano s

