Nikolay —Nik. Alek entra a mi habitación, dedicándose a mirarme con el ceño fruncido. —¡Ah! Ya llegaste —mascullo para luego volver a concentrarme en la película que estaba viendo en el teléfono. —Sí, ya llegué, con la noticia por parte de Myla, que has ido a la fábrica a despedir a uno de mis colaboradores. Él se sienta a mi lado, aun dedicándose a observarme con notoria molestia. —Está bastante interesante la película, ¿podemos hablar después? —¡Nikolay Kozlov! Estoy hablando en serio. —Y yo también, Alek Kozlov. —¿Por qué lo hiciste? Me encojo de hombros, tratando de restarle importancia. —¿Quién te dio la autoridad para hacerlo? —Soy tu hermano, algún beneficio debo de tener, ¿no? —j***r, Nikolay, esto no es un maldito juego. No puedes despedir a las personas solo porque

