A las afueras de Norde, Yanick no había parado de buscar a Emilia, camino por los alrededores de Urs, pero no encontraba una sola pista “no pudo haber desaparecido de la nada, tengo que encontrarla, su despedida me sonó más a un llamado de auxilio, tengo que encontrarla” se repetía una y otra vez “tengo que encontrarla, se lo debo”. Camino y camino hasta llegar a una hermosa cascada, rendido, cansado y con hambre, se sentó en una roca. Se encontraba admirando el paisaje cuando una pareja de enamorados se acercó a la cascada, temeroso de que pudieran verlo se ocultó. ―hablaremos hoy con mis padres quedarán completamente sorprendidos ―si Brillet, pero estás segura de querer casarte conmigo, no tengo nada que ofrecerte ―estoy más que segura Archi, te amo… te amo como nunca he amado a nadie

