—Lo intento. Son lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Perdí a la mayor parte de mi familia... —Dejó de hablar. Independientemente de lo que estuviera a punto de decir, lo soltó mientras ponía la mesa—. Estaba a punto de servir el almuerzo. ¿Tienes hambre? —Hambrienta —respondió ella, frotándose el estómago, inconsciente del acto. Había estado tan triste antes que se había saltado la comida. Noah negó con la cabeza. Las mujeres y sus actos. El bebé apenas estaba plantado, y Selene ya estaba actuando como embarazada. —¿Qué pasa con el ese frote de panza? —bromeó. Volviéndose hacia los gemelos, dijo—: Niños, vayan a lavarse y vengan a comer. —Está bien, papá —corearon y salieron corriendo. Mientras lo hacían, Selene ayudó a poner la mesa. —¿Tú hiciste esto? —preguntó Selene, proban

