-Por favor, no me dejes ... *** Hoy, a sido uno de los días en los que James me acompaña a clase de kick boxing , y con ello, me reprocha el hecho de que lleve a los entrenamientos leggins y no un pantalón de chándal holgado, hasta me ha ofrecido dejarme unos suyos , seguro de que me quedarían las suficientes tallas de más como para ser de su agrado. Le miro y blanqueo los ojos, sintiendo como, en las manos que tenemos entrelazadas, me da un apretón que me transmite reproche. -¿Y a quién le va a importar lo que lleve puesto? -pregunto, alzando las cejas, y, al momento veo cómo se le ilumina la cara, como si el propio Jesucristo se le hubo presentado frente a él, feliz de que yo, como idiota, le haya dado la oportunidad de molestarme. -A ése -comienza, haciendo un gesto con la

