Y juro, con una mano en el pecho, que estoy al borde de pegarme un tiro por culpa de mi yo borracha. *** Siento, aún dormida, que mi cuerpo se agita suave e inconscientemente, ajeno a las órdenes de mi cerebro de seguir durmiendo. El movimiento, cuanto menos: infernal, cesa, dejándome unos segundos con mi apreciada felicidad somnolienta. Me encojo en posición fetal, enredada en unas sábanas que no son mías, dato que, por cierto, no podría importarme menos en este instante. O por lo menos, no hasta que el dueño de dichas sábanas vierte agua fría sobre mi cabeza. -c*****o -mascullo, observándole reírse a carcajadas de la situación. Seguramente mi cara ahora mismo será de una mala leche impresionante, enmugrecida por el maquillaje corrido de ayer y el sueño que siento ahora mismo. Si fuere

