—Atem, hace frío.
—Te calentaré entonces.
Sus orejas se pusieron rojas, pero a pesar de todo se notaba que disfrutaba la situación.
Luego de dejar a Sora en la cama, muy feliz de dormir con su querido peluche y una nueva pijama, salimos a nadar un rato ya que cuando empiece el invierno, el agua estaría tan fría que no podríamos ni meter los pies, así que aprovechamos para hacerlo desnudos, aunque Daniel se quejaba un poco, igual dejaba que tocara cada rincón de su cuerpo.
—Atem—gimió más alto cuando mordí suavemente su oreja y en eso se me ocurrió algo divertido.
Antes de que se diera cuenta lo saqué del agua y corrí.
—¡Atem! ¡¿Qué haces?!
—Vamos a caminar por el puerto—dije divertido.
—¡Pero estamos desnudos! —gritó asustado.
—Si ¿No lo hace divertido? —pregunté riendo y sin dejar de correr.
Llegamos al puerto, donde no había nadie a la vista, pero la idea de ser descubierto me excitaba demasiado, Daniel tomaba mi brazo con fuerza, temblaba de arriba a abajo, pero su aroma me indicaba que la situación le estaba gustando.
—Atem, si nos ven así…—gimió acercándose más.
—Lo sé ¿No te parece emocionante? —pregunté caminando hacia una esquina, miré un poco por encima y la calle estaba totalmente desierta y las ventanas estaban oscuras—. Baila conmigo.
—¿Eh?
Lo llevé hacia la plaza y lo tomé de las manos para bailar, ahí a la luz de la luna, en plena calle y sin nada que nos cubriera, todo mi cuerpo se sacudía de placer, felicidad y emoción, la descarga de adrenalina invadía mi cuerpo hasta el punto en que quería cantar, pero lo mitigué besando a Daniel de forma posesiva.
—Atem—gimió mientras mi lengua entraba en su boca y acariciaba su trasero.
—¿Te gusta?
Asintió con una mirada perdida de placer, luego comenzó a besarme de la misma forma.
—Quiero más—dijo mirándome a los ojos.
Sonreí y tomé su mano para seguir bailando, no había forma de ocultar nuestras erecciones y quise molestar un poco a Daniel, así que lo llevé hasta un muelle vacío y lo senté sobre uno de los troncos que sujetaba los botes abriendo sus piernas al máximo.
—¿Qué haces?
—Ya lo verás—dije antes de tomar su m*****o y masturbarlo.
Daniel se tapó la boca antes de ahogar un fuerte gemido, rápidamente lo sujeté de las piernas para que no se cayera, así como tenía mis manos ocupadas usé mi boca para lamer su m*****o.
Esta vez el grito de Daniel fue más fuerte, pero con las manos tapando su boca no se oyó mucho.
—Daniel, tienes que hacer algo con ese vello—me quejé y se puso mucho más rojo.
—¿Qué tiene de malo? —preguntó molesto entre respiraciones.
—Es molesto y no es agradable que se queden entre los dientes.
Hizo puchero y trató de decirme algo, seguramente alguna réplica con el mío, pero irónicamente a las bestias no les crece vello púbico, ni siquiera a los híbridos.
—¿Y cómo me lo quito? ¿Venden cera? ¿Y que hago con el de las piernas? —preguntó molesto.
—No sé qué es cera pero hay muchas formas de quitarse eso, y el de las piernas no los tienes tan grueso así que no me molesta—sonreí antes de meterme por completo su m*****o en la boca.
Haberlo distraído fue suficiente para que se corriera rápidamente antes de que se diera cuenta.
—Lo ¡Lo hiciste a propósito! —exclamó avergonzado.
—Si, fue divertido.
—¡Eres de lo peor! —exclamó avergonzado tapándose la cara.
—Jajaja pero no pareces realmente molesto ¿O sí? —pregunté divertido a lo que él negó tímidamente—, Ven.
Salimos del puerto y volvimos a la playa cerca de la casa, ahí nos escondimos bajo el muelle y con cuidado lubriqué la entrada de Daniel que se dejaba así entre gemidos cada vez más altos.
—Por favor…ya no aguanto más.
—De acuerdo, princesa—sonreí antes de acomodarme.
—Todavía soy hombre ¿Sabes?
—¿Eh? ¿No quieres usar más vestidos bonitos? —pregunté divertido.
—Eso no tiene nada que ver.
—Como digas, princesa—dije antes de penetrarlo.
Si iba a replicar o quejarse dejó de hacerlo cuando sus palabras se cambiaron a gritos de placer, este chico sí que le gustaba gritar durante el sexo, eso me hizo reír y comencé a apretar sus pezones, mi cola se enrolló en su m*****o y mordí suavemente su oreja, incluso metí mi lengua dentro de ella.
—¡Aaaahhhh! ¡Atem! ¡Se siente bien! ¡Sigue! ¡Sigue!
—Jaja con gusto—dije antes de moverme más fuerte—, cuidado…no vayas a tragar agua.
Se tapó la boca pero se las arregló para alzar más su trasero sobre el agua, era como si hubiera perdido todo rastro de vergüenza y sólo quería estar ahí teniendo sexo como loco, así que le di algunas nalgadas para que mañana volviera a estar avergonzado y quejándose del dolor.
Lamí su espalda y marqué un poco sus hombros con mis dientes, lo que lo sacudía de placer, sin duda estaba muy excitado con nuestro pequeño juego, y eso me excitaba aún más.
Quería más de él.
Quiero tenerlo así para siempre.
Quiero marcar cada rincón de su cuerpo, tenerlo desnudo y gimiendo de placer todo el tiempo.
Mi cuerpo ruge de placer ante la idea, jamás me sentí así, jamás quise tener a alguien a mi lado todo el tiempo.
—Daniel…quiero tenerte.
Él me miró a los ojos y sonrió.
—¿Crees que si no te quisiera estaría dejando que me metas esa cosa? —preguntó divertido antes de besarme—, tú ya eres mi pareja, aunque seas un pervertido.
No pude evitar sonreír antes de moverme con más fuerza.
—Dices eso pero ¿Quién se puso ropa de chica para tener sexo conmigo? ¿Quién me siguió la corriente para ir al puerto desnudos? ¿Quién está ahora en la playa gimiendo mientras lo penetro?
—¡Yoooooooo Ahhhhhhhhh! —gritó mientras se corría y casi se cae al agua.
—Buen chico—sonreí besando su mejilla.
Lo llevé a la orilla y lo recosté un poco en la arena, luego me senté a su lado viendo a la luna, el aire estaba tan tranquilo que mi corazón se relajaba con la escena.
Nivel 10 alcanzado: Fusión Bestia en proceso.
¿Eh?
Una voz resonó en mi cabeza y sentí que mi cuerpo se sacudía.
¿Qué? ¿Qué está pasando?
Me costaba respirar, mi corazón palpitaba con tanta fuerza que pensé que se me saldría del pecho, caí de rodillas y me temblaba todo el cuerpo.
—¿Qué me pasa? ¿Estoy...muriendo?
Comencé a sentir mucho miedo, la idea de la muerte invadía mi mente…
Ayuda…alguien…por favor…que alguien me ayude…
—¡Atem!
Una mano me sujeta y trato de mirarlo, pero mi visión se hacía más y más borrosa.
—¿Qué pasa? ¿Estás muy pálido y sudando? ¡Iré a pedir ayuda!
—¡No! —grité cuando sentí que se alejaba de mí—, quédate…por favor…
Él regresó y me abrazó los hombros tímidamente, mi cuerpo comenzó a calentarse y mi cabeza parecía dar vueltas sin cesar, todo me pesaba, quería dormir.
____
(Pv Daniel)
Justo cuando despertaba de ese sueño tan agradable, unos quejidos terribles me trajeron a la realidad, abrí los ojos y vi a Atem a mi lado con la respiración agitada y parecía estar sudando a mares.
—¡Atem! —me levanté y tomé su mano asustado.
Traté de levantarme para pedir ayuda, pero él me detuvo con lágrimas en los ojos, podía sentir su miedo y me acomodé a su lado tratando de hacerle sentir que no estaba solo.
De pronto, el cuerpo de Atem comenzó a cambiar, su cabello n***o comenzó a tornarse blanco y su cola se dividió en dos mientras se cambiaba al mismo color nevado de su cabello, pero parecía que esta transformación le estaba afectando, ya que tenía una fuerte fiebre hasta que se desmayó.
Luché por llevarlo a rastras a la Casa Marina con el pantalón de ambos puestos, pero antes de que llamara al ascensor, alguien llegó detrás de mí.
—Acuéstalo, rápido.
—¿Eh?
Me di la vuelta reconociendo la voz masculina de Risha, y cuando se quitó la capucha pude ver su aspecto de chico, abriendo la boca de Atem y metiéndole un líquido rojizo en la boca pero él lo escupió entre tosidos fuertes.
—Toma, bébelo y luego dáselo en la boca—dijo dándome un frasquito—, le bajará la fiebre y lo ayudará a establecer su poder, eso servirá mientras le ponemos un sello.
Tomé rápidamente la botella y llené mi boca con el contenido, luego me acerqué y lo besé, Atem lo bebió aunque tosió un poco.
—¿Cómo se le pone un sello? —pregunté.
—No puede ser aquí, mañana vuelvan a casa y quédate con él—respondió—, su magia ya estaba alta y su cuerpo se había estabilizado, pero tener sexo…no…tener relaciones con la persona que quiere incrementó su poder aún más, por lo que necesita un sello removible.
—¿Un sello removible?
—Los tatuajes son sellos fijos que sólo se rompen cuando la persona recibe un daño directo a esa parte del cuerpo, los removibles son accesorios como brazaletes, anillos y cosas así, son en sí los primeros sellos que recibes de tus padres, pero también los usan guerreros o soldados que participan constantemente en guerras, en el caso de Atem, fue rechazado por su familia y perdió parte de su vida, por lo que nunca recibió uno—explicó.
Poco a poco, su fiebre comenzó a bajar, pero su cabello seguía igual de blanco.
—Ya está estable—dijo antes de mirarme—, ¿Cómo te sientes?
—Bien, bueno con el susto no estoy seguro—susurré.
—No fue tu culpa, realmente le has hecho tan feliz que todo su poder se liberó—aseguró—, mañana estará bien pero no olvides el sello, eso les dará tiempo para que Hel se recupere por completo y estarán más estables, será de mucha ayuda como grupo y nunca más volverán a menospreciar a Atem.
No dije nada, sabía que Atem era fuerte, pero parecía que otros no lo veían de esa manera.
Entonces, ¿mi poder y el nuevo nivel de Atem hicieron que su cuerpo se hiciera más fuerte?
—Este mundo es muy complicado —suspiré.
—Supongo que sí —dijo Risha antes de darme un enorme tarro de barro—. Toma—lo miré extrañado sin saber qué hacer—, es una pócima depiladora, no duele ni pica.
….Esta loca…
—Risha ¿Desde cuando nos viste? —pregunté, recordando que supuestamente se había ido.
—Ah volví hace como media hora y los vi corriendo desnudos en la playa, así que me quedé viéndolos hasta que terminaron —explicó tranquilamente antes de sonreír—, y gracias a ustedes ya pude terminar mi transformación ¡Mira! ¡Mira!
Se bajó los pantalones mostrando su nuevo m*****o masculino.
—¿No es genial? —preguntó casi saltando de alegría.
—Entonces viste todo—suspiré rindiéndome al tratar de entender a esta mujer.
—Si, y estuve ocupada con la transformación un rato—explicó subiéndose los pantalones—, entonces vi el cambio de Atem y busqué mis pociones, además no quería que te asustaras si me veías como mujer.
Al menos eso lo recuerda.
—Bueno, con Maya y contigo se me ha reducido el miedo—expliqué antes de mirar a Atem—, ya se ve mucho mejor.
—Si, la fiebre ha bajado—dijo revisando su temperatura —, lo bueno es que podrán ir en segunda o hasta primera clase en el tren.
Eso me animó un poco.
—Gracias Risha, hubiera estado muy asustado sino estuvieras aquí.
Ella me miró y sonrió levemente, parecía muy contenta aunque era difícil de estar seguro.
____
Al día siguiente, todos se quedaron boquiabiertos al ver el nuevo aspecto de Atem, aunque él estaba avergonzado.
—Espero que el sello me haga volver a mi aspecto de siempre —suspiró.
—Así te ves muy sexy—dijo Maya.
—Hasta pareces más atractivo—dijo Héctor.
—¡Papá gato ta guapo! —exclamó Sora, lo que hizo que las colas de Atem se movieran un poco de alegría.
Desayunamos tranquilamente sin dejar de hablar de lo atractivo que se veía Atem ahora, incluso su cabello parecía haber crecido un poco, Risha seguía en su forma masculina y por su expresión de alegría dudo mucho que la deje en mucho tiempo.
—Por cierto Atem ¿Cómo está Hel? —preguntó Héctor.
—Estable, seguramente despertará pasado mañana—respondió antes de sacar el pergamino con la invitación de la chica—, supuse que estábamos tratando con alguien de la Nobleza, pero sabe cómo tratar con gente de bajo nivel, incluso nos considera iguales para darnos una invitación formal.
—¿Mn? ¿Entonces esta invitación es muy importante? —pregunté.
—Normalmente las invitaciones de los nobles, sacerdotes o miembros de la Realeza se entregan de esta manera, pero siempre ponen como fecha mínima unos tres días luego de recibir la invitación—explicó—, el que nos digan que se reunirán con nosotros cuando estemos en buenas condiciones es una forma de mostrarnos respeto, eso nos dará tiempo para prepararnos.
—¿Prepararnos?
—Hay que elegir la ropa que llevaremos, la comida, el té, los modales que usaremos y lo más importante, cuál será el papel de cada uno—explicó Maya.
…¿Qué demonios?
—Te enseñaré modales mientras me adapto al sello, así que no te preocupes, esta vez no me quedaré dormido—dijo Atem—, Maya será la escriba, Héctor puede ser el soldado y Hel sabe cómo hacer de asistente, aunque sería bueno tener tres miembros más como mínimo.
Ambos asintieron pero yo sentí que me estaban hablando en chino.
—¿Y si les piden a los hermanos Leviatán? —preguntó Risha—, yo no puedo ir, pero Learn tiene un nivel mucho mayor de poder, así que podría ser soldado…aunque tiene brazos así que también puede hacer de erudito.
—Les preguntaré—dijo Maya.
—Mmmmm faltaría un soldado, ¿le preguntamos al Padre? —preguntó Héctor, pero Atem negó con la cabeza—, cierto, de modales no sabe nada…¡Ah! Se me ocurre alguien, voy a preguntarle.
Así terminó la conversación sin entender ni papa de lo que decían.
____
(Pv Albao)
Terminé de revisar unos documentos y miré por la ventana de mi despacho, aunque era un espacio tranquilo y elegante, el hecho de ser más pequeño que mi cuarto era una forma indirecta de decirme que debía estar agradecido tan sólo por tener un espacio de trabajo, realmente no me importaba, estaba lejos del despacho de mi padre y el salón de clases de mi hermano, así que podía trabajar tranquilamente e incluso el salón de música estaba al lado por lo que podría relajarme al terminar el trabajo.
—Alteza, la Heroína 99 quiere hablar con usted—dijo uno de los soldados que vigilaba la entrada.
Levanté la vista de los libros de cuentas y lo miré extrañado.
—¿A mí? ¿Seguro que no quiere ver al Rey?—pregunté.
—No señor, aseguró que quería hablar con usted—dijo con firmeza.
Cerré los libros de cuentas y se los di a mis eruditos.
—Muy bien, que pase—dije antes de mirar a uno de los asistentes—. Traigan té y aperitivos, también avísenle a Elena que venga.
—Como ordene, Alteza—dijeron todos.
Los asistentes limpiaron mi escritorio y los eruditos acomodaron todo en su lugar, la mayoría sólo estaban aquí para vigilarme pero unos cuantos realmente querían hacer su trabajo y ayudar al país así sea recibiendo experiencia, no es que fueran leales a mí, pero al menos no intervenían y eran de mucha ayuda.
Dos asistentes llegaron con un carrito de té y poco después Elena llegó junto con la heroína número 99, Felicia.
—Saludo al Príncipe del País—dijo Felicia haciendo una reverencia.
—Bienvenida, Felicia—respondí de igual forma—. Por favor, siéntese.
—Muchas gracias—dijo antes de sentarse—. Quisiera pedirle un favor—asentí invitándola a continuar mientras una de mis asistentes nos servía té, a lo que yo tomé el primer sorbo para confirmar que no estaba envenenado—. Tengo entendido que a tratado de comunicarse con el nuevo héroe.
—Así es, ya que no ha venido a la Zona Alta desde su llegada, así que quise que viniera pronto—mentí extrañado de que supiera eso, parece que todavía me estaban vigilando.
—Quisiera pedirle su permiso para acompañarlo en caso de que se reúnan—explicó.
—Tengo entendido que usted ha tratado de hablar con él—dije extrañado—. ¿Ha habido algún problema?
Felicia miró su taza de té un poco incómoda antes de mirarme.
—El héroe...bueno...parece que le tiene miedo a las mujeres y al parecer...también le gustan los hombres.
Algunos asistentes se miraron sorprendidos, otros suspiraron resignados, aunque las relaciones entre hombres era algo normal aquí, Felicia era conocida por odiarlas, así que la comunicación con ese chico no iba a ser fácil si ella me acompañaba.
—Entiendo, en ese caso dudo que puedas comunicarte con él en esas condiciones—comenté.
—¡Pero es que ese idiota no está haciendo nada como héroe!—exclamó Felicia—. No ha jurado lealtad al Rey, ni al Templo, hasta ha ayudado más a los monstruos que a otros humanos, incluso se ha hecho amigo de esa loca de Risha.
Los asistentes y los soldados se sorprendieron, miré a Elena para que no dijera nada y fingí un poco de interés.
—Entiendo tu punto de vista, aunque hay que admitir que es muy astuto si pudo crear una alianza con Risha, algo que la familia Real no ha podido lograr—comenté—. Pero creo que es mejor que yo me comunique con ellos—ella trató de replicar pero yo la detuve—. Felicia, te recuerdo que todos saben que no te gustan las relaciones entre hombres, aunque te invite a una reunión con ellos ¿Podrías quedarte tranquila sin gritarle ni decirle alguna cosa inadecuada? Como dijiste se relaciona más con monstruos, así que en el caso de que estés callada y sólo fueras oyente, alguien se dará cuenta que eres tú.
Ella no dijo nada, sólo bajó la mirada incómoda. Poco después nos trajeron dos postres de leche de cabra, la probé y la verdad es que era muy dulce para mi gusto, pero ahora que se estaba vendiendo el azúcar era algo muy importante para promocionar así que los chefs se aseguraban de mostrar lo que podían lograr, aunque cuando Felicia lo probó frunció el ceño antes de tomar su té.
—Lo siento, Alteza, lo hice perder el tiempo.
—No se preocupe, pero realmente me gustaría hablar con el nuevo héroe—expliqué—. ¿Podrías darme toda la información que tengas?
Ella asintió y comenzó a contarme lo que sabía, algunas no estaban en los informes de Elena o de Hermes, sobretodo lo sucedido en los últimos días, incluso los rumores de que se había liberado a un Rey Demonio, eso sin duda me sería de mucha ayuda.
____
Ya en la noche, me reuní con Hermes y Elena en mi cuarto para decidir lo que haríamos en la reunión, lástima que no sabemos de los gustos del grupo del héroe.
—Recuerdo que escuché que no les gustó el dulce que sirvieron en el tren y prefieren los caramelos de miel—explicó Elena.
—Mmm pero llevar sólo caramelos se vería feo—comentó Hermes—. ¿Qué podemos hacer?
—Podemos llevar galletas de miel—sugerí—. No son difíciles de hacer y si son del gusto del héroe sería de mucha ayuda.
—En ese caso ordenaré que preparen el té y la vajilla adecuada para las galletas—dijo Hermes—. Ahora el problema será a quienes llevaremos, yo iré de escriba y Elena será soldado, pero aún nos falta personal.
—Mientras no llevemos a Felicia, no habrá problema—comentó Elena de mala gana.
—Bueno, no pensemos en ella—dije divertido—. Pero me temo que necesitamos al menos dos ayudantes, así como otro soldado y otro escriba.
—Podemos revisar entre tus asistentes quienes querrían acompañarnos pero hay que advertirles que hablaremos con criaturas—comentó Hermes—. Con eso nos desharemos de los que no les tengan aprecio a los híbridos o a las bestias.
—Jaja eso sí—reí—. Además también quisiera conversar con ellos sobre la muerte de ese noble, deben saber que sospechan de ellos así que necesitan hacer un juramento confirmando dónde estuvieron esos días.
—Eso mejor déjalo de último para que no piensen mal—insistió Hermes y le di la razón.
—Bueno, también debemos elegir el vestuario—meditó Elena—. Iré mañana a encargar los trajes, sólo avísenme quienes vendrán con nosotros.
Asentimos y anotamos todo lo que debíamos hacer con tiempo para la reunión.
Unos días después recibimos el aviso de que el héroe y su grupo ya estaban recuperados, por lo que acordamos la reunión e hice la reserva en la biblioteca en la Zona Media.
—Todo se decidirá en esta reunión—medité mientras me probaba el traje que Elena eligió para mí.
—Estoy segura de que todo saldrá bien—dijo ella revisando que todo estuviera en orden.
—He confirmado que Felicia estará en una misión fuera de la ciudad estos días, así que no creo que se entere—explicó Hermes—. Si dejara su homofobia no tendríamos que estar con esto.
—Esa es su decisión, no podemos hacer nada—dije quitándome la túnica—. Está perfecta, gracias Elena.
Ella sonrió agradecida y me ayudó a quitarme el traje, la verdad es que estaba muy nervioso por la reunión, quería dar una buena impresión pero sobretodo quería que el héroe me considere como su aliado.
—¡Ya sé!—exclamó Hermes—. ¿Y si le llevamos algo para su hijo? Sería una forma de ganarse su confianza.
—Tienes razón, pude sentir que tenían buena relación entre ellos—dijo Elena—. Estoy segura de que si le regalas algo especial al pequeño se dará cuenta que tienes buenas intenciones.
—Mmmm puede ser pero ¿Qué puedo regalarle a uno niño?—pregunté—. ¿Qué le gustan a los niños? ¿Pintura? ¿La ropa? ¿Tal vez un instrumento?
—¡Oh! Hablando de instrumento—dijo Hermes—. He preparado el tuyo para que demuestres tu talento, estoy seguro de que sería de mucho apoyo para las relaciones que lleves tu arma.
—Tienes razón, como bardo necesito demostrar mi talento—asentí aliviado de que pensara en eso—. Pero todavía no se me ocurre qué llevar para un niño pequeño.
—¡Alteza, espere! ¡No puede pasar!
—¡ALDO! ¡ABRE LA PUERTA!
Los tres nos miramos sorprendidos ¡¿Qué demonios hace mi hermano aquí?!
—Rápido, guarden todo—dije tomando la ropa para guardarla en el armario.
Hermes hizo un hechizo ilusorio en las cajas con la vajilla y su ropa, Elena guardó todos los papeles y los puso sobre el armario saltando para llegar hasta allá antes de colocarse frente a la puerta que estaba siendo golpeada constantemente por mi hermano.
—¡ABRE LA PUERTA!
—¡En un momento!—exclamé mientras Hermes me arreglaba la ropa y dejaba unas partituras en mi escritorio junto con una lira vieja que apenas sonaba.
Cuando todo estuvo listo, le di la orden a Elena y ella abrió la puerta.
Dos guardias bastante cansados entraron primero, seguramente tuvieron que soportar los berrinches de mi hermano todo el día, creo que su séquito era de los pocos a los que le tenía algo de pena por soportarlo todo el día. Mi hermano de seis años entró seguido de sus asistentes y eruditos que se veían muy avergonzados.
—Saludos, Alteza, el príncipe heredero—dije haciendo una reverencia junto con Hermes y Elena.
—¿Por qué rechazaste a Felicia?—me preguntó sin siquiera responder al saludo.
—A-Alteza, no es correcto que no salude a su hermano—le susurró una joven erudita con cabello castaño claro recogido por una trenza.
—Mi padre dijo que no tengo que saludar sino quiero—gruñó mirándola con enojo, haciendo que la pobre se disculpara asustada.
—Pobre chica, debe ser nueva—pensé sin cambiar mi expresión—. Disculpe, Alteza, pero no entiendo a qué se refiere.
—Alteza, el príncipe se refiere a que hace unos días, la heroína 99 vino a pedirle algo—explicó otro erudito que aunque se veía cansado tenía un aire de superioridad bastante molesto—. Según se supo usted la rechazó.
—Ah, me temo que ha habido una confusión—expliqué—. Es cierto que Lady Felicia vino a pedirme ayuda pero me pidió asistir a una reunión con el nuevo héroe, aún no he podido acordar un encuentro con él, pero por lo que he averiguado no sería adecuado que ella venga con nosotros.
—¡Pues no me importa! ¡Hazla ir a esa reunión como sea! —exclamó señalándome—. Debes obedecer todo lo que te diga la futura Reina.
¿Ah?
Miré a los eruditos y a los asistentes, pero todos estaban confundidos.
—Disculpe Alteza, pero me temo que no le estoy entendiendo—dije.
—Lo que escuchaste, he decidido casarme con Felicia así que debes complacerla en todo lo que te diga—aseguró.
—A-Alteza, aún no se ha elegido a su prometida—dijo una de sus asistentes pero el mocoso no la escuchó.
—Así que ya sabes, organiza la reunión y lleva a Felicia—dijo antes de dar la media vuelta e irse, su séquito lo siguió y algunos nos miraron pidiendo disculpas.
Los guardias de mi puerta la cerraron totalmente confundidos, yo miré a Hermes y a Elena sin saber qué decir.
—Será mejor que preparemos todo para la reunión—dijo Hermes—. Si todo sale bien, podemos acordar una falsa reunión o algo así.
Le di la razón resignado y seguimos haciendo nuestros planes, lástima que no podía pedir a esa joven erudita y a la asistente, parecía que estaban soportando demasiado con ese mocoso.