Antón y Vicente siguen la ruta por donde Crecida huyó, hasta que se consiguen con ella de frente y esta no duda en disparar, afortunadamente ellos son rápidos y volvieron al pasillo de donde habían salido. —Debí suponer que seguías vivo, eres demasiado cobarde como para acabar con tu propia vida Vicente —Grita Crecida al ver al hombre. —Porque no vienes tú y acabas con ella —a Vicente se le ocurrió un plan y comenzó a correr de regreso con Antón mientras Crecida los persigue en su silla de ruedas. —¿Qué haces? —Antón no entendía que era lo que estaba tramando Vicente. —Ya lo verás, necesitamos los explosivos de los chalecos —Antón y Vicente corrieron hasta la habitación donde habían dejado los chalecos y los tomaron para luego esconderse detrás de la puerta. —Cuando te diga lanza uno

