Noah se sienta junto a su esposa y toma su mano para luego dejar un beso sobre ella, y poder verla directamente a los ojos mientras hablan. —¿Te arrepientes de este matrimonio? —indaga Noah estando muy nervioso, pero Ava sujeta sus manos con fuerza y niega. —No, creo que jamás me arrepentiría de haberme casado contigo —confiesa Ava, dándole así un poco de tranquilidad a Noah, quien moría de los nervios. —Al igual que yo nunca me arrepentiré de ser tu esposo, Pecosa eres una mujer maravillosa, fuerte, valiente. Inteligente, luchadora, hermosa por dentro y por fuera, eres única y por eso hoy estoy seguro de que te amo, mi pecosa hermosa —las palabras de Noah, estremecieron a Ava, Noah la beso y ella le correspondió. —Yo también te amo ojitos lindos —responde Ava, en cuanto dejan de besar

