Tania es despertada por unos suaves toques en la puerta de su habitación muy temprano por la mañana, ella se sorprende al comprobar la hora en el reloj sobre su mesa. —¿Quién es? —indaga Tania, con ganas de seguir durmiendo. —Soy yo Albert, levántate, ya es hora de irnos —en cuanto escucho la voz del hombre se sorprendió aún más, porque si él le dijo que pasarían todo el día juntos para despedirse, pero ella jamás pensó que él la despertaría tan temprano. —Dame 30 minutos —Tania, se sentó a la orilla de su cama para tratar de despertar. —Bien, vendré en un momento —Albert, se fue y Tania con mucho pesar se levantó y comenzó a caminar lentamente hasta llegar al baño, Tania decidió tomar una ducha con agua fría para despertar y definitivamente despertó, cuando sintió el agua fría sobre s

