Al amanecer, Noah apenas y había dormido un par de horas, no sabía quién estaba más nervioso por esa cirugía, si él o Ava, quien duerme plácidamente; sin embargo, ya Ava, ha pasado en varias oportunidades a un quirófano y para ella no es algo nuevo, lo único que le da temor de esa cirugía es no salir de ella con vida, ya que en esta los riesgos son más altos que en la que tuvo anteriormente. —¿No pudiste dormir? —Ava, abrió los ojos y noto el cansancio en el rostro de Noah, quien le regala una pequeña sonrisa y se acerca a ella. —Buenos días, pecosa —Noah, le dio un beso con cariño en la frente. —¿Ahora soy pecosa? —Noah, consiguió cambiar de tema, para no hablar de su preocupación por ella. —¿Tienes pecas no? —Noah, simplemente le dice lo que ve. —Si las tengo, pero nadie jamás me ha

