Esa noche Elías, no fue el único que tuvo suerte de ver a la chica que quería, porque Albert, entro a la mansión y cuando se dirigía a su habitación Tania, salió de la habitación de su hermana para irse a la suya y él aprovechó para hablarle. —Hola, ¿te gusto el regalo? —Albert se sentía un poco nervioso, al igual que Tania, quien llevaba la caja de la pulsera en su mano. —Sí, esta muy bonita gracia —Tania, intentaba irse rápidamente. —Espera, quiero invitarte a desayunar mañana, para pedir disculpas como es debido —Albert, espera que la chica diga que sí. —No creo que eso sea buena idea, desde que tú y tu hermano llegaron aquí nunca nos hemos podido llevar bien ¿por qué sería diferente ahora? —la chica al igual que su hermana no cree que el cambio de los Becker sea real. —Porque me d

