–Arturo– abrí los ojos de golpe, bajé la mirada y me encontré con los ojos preocupados de Isabel– ¿Qué sucede? – no podía decirle aquello, ¿Cómo podría? –No ha sido un buen día– no era completamente mentira, porque en cuanto vi aquella revista mi vida se había teñido de rojo otra vez. Seguíamos dentro de la ducha, volvió a besarme en el pecho y me abrazo. El corazón me dolió, porque era como si retrocediera en el tiempo. La bese, necesitaba sentir algo que no fuera creado por mi amor por Remy, habían pasado cuatro años y en ningún momento se puso en contacto conmigo o me busco de alguna forma, por más que yo la busque, le escribí correos, la llame y le envíe saludos con mi hermana y Avril. Ella nunca me respondí ni dio señales de humo. ¿Dónde había ido aquel amor que decía tenerme? Estab

