“La victoria es para aquel que aguanta una hora más que su rival.” Proverbio japonés. Alexander Sotto y Edgar Montalvo se proponían cruzar el campo de batalla a como diera lugar, su meta, el tesoro, el motivo de meses de castigo para Montalvo se encontraba en el interior de la gran casa y ellos, sin chaleco antibalas o casco blindado, se escondían con la rapidez de suricatos bajo los arbustos que en algún momento adornaron el lugar; sus armas eran utilizadas para defenderse de los atacantes que se percataran de su presencia, pero no para salir al ataque. Ambos parecían animalitos escabulléndose de una cueva llena de agua, tratando de ser rápidos e invisibles. Ambos se encorvaron aún más y se arrojaron al suelo, recostados de un frondoso árbol podado cuyas ramas podrían cubrir d

