“Los ríos más profundos corren con menos ruido.” Curcio. Dafne miró a su alrededor, las personas de su mismo bando caían una vez que las balas atravesaban sus pieles, los guardias oponentes de pronto parecían haberse multiplicado como si estuvieran dentro de una historieta ficticia, Alexander no daba señales de vida, William Zimmer había muerto, su hermano también y encima de todo había visto hacía cinco minutos a Salomé tirada en el suelo del campo de batalla, indudablemente sin vida. Salomé era su compañera más cercana, de modo que al Dafne asomarse en el balcón para atacar desde arriba la miró en aquel estado, una de sus mejillas mirando al cielo y otra teniendo contacto con el suelo igual que la espalda mientras estaba en medio de un disturbio con el aspecto de c*****r frío

